martes, 26 de enero de 2021

De moda: Tarjeta roja al volante.


- Más que una moda es una mala costumbre. Si hay un lugar donde los futbolistas merezcan más tarjetas rojas, ese es en la carretera. Hemos escuchado, leído y sabido sobre mil casos de jugadores pillados al volante cometiendo infracciones. 
 
Descartemos a todos aquellos que fallecieron en trágicos accidentes de tráfico, más que nada por mero respeto. Centrémonos mejor entre los que están vivos, muchos de ellos, un peligro para la seguridad vial.
También es cierto que gran parte de culpa la tienen esos increíbles y costosos bólidos de gran potencia con la que los deportistas tratan de ponerse a prueba, sobre todo para presumir y hacer gala de su magnífica "nave de carretera".

Superar los límites de velocidad, conducir bajos los efectos del alcohol o de forma incorrecta, son algunas de las maneras en las que se les ha captado a nuestros admirados ídolos. También los hay que menosprecian las normas dirigiendo su vehículo incapacitados por una lesión, como le ocurrió a Iker Casillas, que fue multado por conducir con el brazo escayolado. 

Hace años que arrestaron por Turquía a Guti por triplicar la tasa de alcohol permitida. Por si fuera poco, el jugador entonces del Besiktas empotraría su turismo contra un autobús. También Cristiano Ronaldo se quedaría sin su Ferrari 599 al estamparlo contra unos guardarraíles. 
En el Celta conocí otro caso de accidente que pudo acabar en tragedia. Claude Makélélé estrellaría su Ferrari F-40 en la entrada de la AP-9 en el barrio de Teis. Wayne Rooney también convertiría su cochazo en un amasijo de hierros al chocar contra un camión de 23 toneladas.

Algunos no necesitaron jugar en la Liga Española para hacerse notar al volante. Ese fue el caso del internacional alemán Michael Ballack, quien sería cazado a 211 km/h por Cáceres, en una fugaz excursión por España.

Pero sobre exceso de velocidad tendríamos muchas historias que contar. Al madridista Karim Benzema ya le cogerían a 216 km/h, mientras que el brasileño Neymar Júnior condujo a gran velocidad y de forma temeraria, lo que le costaría una buena sanción.
La de Michael Essien sería quizás más inocente, pues un radar le fotografiaría a 150 km/h. Otros sucesos de alta velocidad fueron los de Río Ferdinand, Ahmed Hossam Mido, André Santos y Royston Drenthe.

Las hubo al puro estilo "Vaquilla y Torete", al menos la que protagonizó Marcelo Vieira, a quien le sorprendieron circulando como un rayo y sin los puntos en el carnet. Y hablando de rayos y delincuencia, no debemos olvidar la que lió Pedro Botelho, circulando bajo los efectos del alcohol y chocando contra un coche de policía.

Además de los delitos de velocidad, también están a la orden los de la embriaguez. Así les sorprendieron a Arturo Vidal y Hugo Lloris. Alguno apareció por el casco histórico de Vigo conduciendo en sentido contrario, como le ocurrió al ex-céltico Joan Tomás. Otro que pasó por la ciudad olívica en penosas condiciones fue Welliton Soares, quien respondió ante un agente de la ley con la típica frase de "¿Sabes quién soy yo?".

Así quedó el vehículo de Cristiano Ronaldo cuando chocó en una carretera británica.


- Hay también pilladas tan absurdas como ilegales. La de hablar por el teléfono móvil es una de ellas, y así se llevaron sus respectivas sanciones David Beckham, Mohamed Salah y Fábio Coentrão. A Mesut Özil le dio además por ir en dirección contraria.
Gerard Piqué utilizó a su hijo como cómplice, pues lo llevaba en sus brazos como copiloto cuando le detuvo la autoridad. Más tarde le cogerían dirigiendo su coche de forma temeraria y sin puntos en el carnet. 

Hubo diversos tipos de fechorías al volante por parte de jugadores que no controlan sus impulsos en contra de la seguridad vial. A todos ellos, y desde Fútbol Sin Tapujos, hoy les sancionamos con una tarjeta roja.


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