miércoles, 18 de abril de 2018

¿Te acuerdas de los penaltis malditos en Galicia?



- Brazos en jarra, mirada perdida, todo el público pendiente a tu lanzamiento y los nervios se apoderan del lanzador. En ese suspiro pueden pasar mil cosas por la cabeza de un jugador, pero después del lanzamiento ya no hay nada que hacer... El destino decide, "alea jacta est".

Así se puede describir el lanzamiento de un penalti, especialmente aquel que puede decidir una final de Copa o un título de Liga. De eso sabemos muchos los gallegos, que siempre solemos decir: "Meigas, haberlas haylas".
En 1994, las Rías Altas y Baixas de Galicia lloraron la desgracia de dos penaltis marrados. El del Celta de Vigo, mi equipo, nos hizo lamentar el primer título de Copa del Rey, mientras que los vecinos coruñeses lloraban poco más de veinte días después su primera Liga perdida.

El primer lanzamiento maldito desde los once metros llegaría el 20 de abril de 1994, en la final de Copa celebrada en el Vicente Calderón con Celta y Zaragoza como aspirantes al título. Los gallegos aguantaron muy bien a la escuadra maña, manteniendo el empate a cero hasta la prórroga, que daría paso a la tanda de penales.

Cedrún y Cañizares, porteros de los maños y celestes respectivamente, serían los encargados de evitar los lanzamientos rivales. Por el Celta marcaron Andrijasevic, Losada, Dadie y Gudelj, pero aún quedaba el lanzamiento de Alejo, un extremeño producto de la cantera del Barcelona.
El zaguero trató de engañar a Cedrún, pero su flojo disparo sería interceptado por el vasco, que tras su parada concedería el título copero a los aragoneses. La cara de Alejo lo decía todo, decepción, frustración, tristeza...

Aún sollozaban desde Vigo cuando sus vecinos serían los siguientes perjudicados por una mala ejecución de la pena máxima. La campaña 93\94 tocaba a su fin, y todos estaban pendientes de los aspirantes al título liguero, Deportivo de La Coruña y F.C. Barcelona.

No sería un buen día para los coruñeses aquel 14 de mayo. Mientras el Barça hacía sus deberes ante el Sevilla, los gallegos trataban de superar ante el Valencia otro empate a cero como ya hicieron sus vecinos. Esta vez no hubo prórroga en Riazor, evidentemente, pero el colegiado López Nieto señalaría un penalti que nos destaparía al campeón de Liga.
El valencianista González se puso bajo palos para evitar un gol que no tendría dueño. El miedo se apoderó de Bebeto y sería el serbio Miroslav Djukic quien se encargaría de ejecutar la pena máxima.

González adivinaría el lanzamiento del balcánico y la Liga se escapó de Riazor ante la incredulidad de los aficionados. El Barcelona se apoderaría otra vez de un título de Liga de rebote, como ya había ocurrido en los años anteriores con el Real Madrid con sus visitas a Tenerife.

Arriba vemos la detención de Cedrún ante el tiro de Alejo. Abajo González parando el de Djukic.

- Nadie puede dudar que aquel año 1994 fue un año de malas meigas para celtistas y deportivistas, una temporada maldita que siempre será recordada con rabia por la impedida conquista de dos títulos importantes para sendos clubes.

Han pasado casi 25 años, pero algunos aún no hemos podido olvidar la profunda tristeza de aquel nefasto año con claro acento gallego. Unos pudieron resarcirse en 2001 con otra oportunidad en Copa. No pudo ser. El Deportivo sí pudo celebrar otros títulos para desquitarse de aquel mal fario.
Y como no, aquellos penaltis errados penaltis inspiraron a los más graciosos de turno. Aún retumba el original chascarrillo de aquel chiste, ya todo un clásico, que decía: "¿Como se tiran los penaltis, de acerca o de alejos? -Djukisé".

martes, 10 de abril de 2018

El personaje: Pierluigi Collina.



- Para Oliver Kahn era gafe, para los equipos turcos un chollo, para las peluquerías una ruina, pero para mi y para muchos, el mejor árbitro de todos los tiempos. Él es Pierluigi Collina, un italiano nacido en Bolonia el 13 de febrero de 1960.

Su nombre se hizo muy popular a partir de mediados de los noventa y siguió ejerciendo incluso en gran parte de la siguiente década. Su primer gran reto fue arbitrar en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, aunque después llegarían otros atractivos deberes, como participar en la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002.

Muchos le recordaréis por su actuación en la final de la Liga de Campeones de 1999, en la que se midieron Manchester United y Bayern de Múnich. Los alemanes ganaban por 1-0 en el minuto noventa, pero los ingleses remontaron en el tiempo de descuento para alzarse con el trofeo.
Todos los jugadores del Bayern quedaron tendidos en el suelo, tristes, desolados, llorosos. Collina actuó de forma muy humana ayudando a reincorporarse a los jugadores del club bávaro, tratando de reanimarles mientras los "red devils" celebraban su sorprendente gesta.

Collina tenía esas facetas de nobleza y un carácter bastante fuerte. Sobre el verde mandaba él, y si tenía que encararse a un futbolista para hacer valer su mandato lo hacía, como demostró en su día con su compatriota y tocayo Pierluigi Casiraghi.

Más respeto causaba con su apariencia y esos ojos saltones de locazo de la película. Se dice que desde que le cayó el cabello por alopecia severa en los años ochenta, no aguantaba ni una broma sobre su forzado look.
Los menos ingeniosos le bautizaron como Kojak, un famoso detective al que conocemos por sus actuaciones en el mundo televisivo. Pero Pierluigi no era un tipo fácil de vacilar, y por ello era capaz de dirigir hasta el encuentro más tenso.

Se dice que ningún equipo turco perdió durante un arbitraje suyo, y tampoco la selección nacional de Turquía. Y hablando de selecciones nacionales, a Collina le tocó en suerte arbitrar la final entre Brasil y Alemania en el Mundial de Corea-Japón 2002. Los alemanes perdieron y el guardameta Kahn empezaría a tachar al italiano de gafe.

Gafe o no, Pierluigi Collina figura como uno de los mejores árbitros que se han visto en el deporte rey, y así lo respalda la IFFHS, que consideró al boloñés como el mejor colegiado en seis ocasiones.

Collina no se cortaba ni media a la hora de encararse a los jugadores.

- Pero además de dirigir partidos correteando los campos de juego, Collina tuvo un pasado como todo hombre de Dios. Hincha de la Lazio, el ex-juez fue antaño un gran defensa central cuando era joven.
Es licenciado en Económicas por la Universidad de Bolonia, está casado, tiene dos hijas y en 2003 publicó un libro titulado "Mis reglas del juego". Le gusta el baloncesto y su cara se hizo aún más popular en las carátulas del videojuego "Pro Evolution Soccer".

Dejó de arbitrar en 2005 y siguió con su profesión, asesor financiero. Además, Collina es consejero del Comité Italiano de Árbitros y continua siendo miembro del comité de árbitros de la UEFA. Así fue y será uno de los árbitros más recordados de la historia.

sábado, 7 de abril de 2018

De moda: La perilla internacional.



- En su día hablamos de otros adornos faciales en el artículo de "El bello facial de los ochenta", y como había prometido, toca acordarnos de una moda similar que se hizo muy popular en el Mundial de USA 94.

Recuerdo cuando por entonces ojeábamos las revistas balompédicas en busca de información sobre el evento deportivo más alto del deporte rey. De repente, muchos quedamos sorprendidos por las fotos de los jugadores que representarían a la selección de España.
Sí, aquella "Roja" de Javier Clemente quiso acudir a la cita norteamericana con un adorno facial muy noventero, la perilla. Todo esto tiene una explicación.

El gran Pep Guardiola jugó con este adorno facial durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, y el jugador pensó que acudir con el mismo look daría suerte en su primer reto mundialista, pues con el equipo olímpico se hizo con el oro.

Muchos se dejaron seducir por la propuesta del catalán. De repente, casi todos los jugadores del equipo nacional español mostraban una perilla en su rostro: Zubizarreta, Soler, Bakero, Salinas, Abelardo, Goikoetxea, Caminero, Nadal, Lopetegui, Voro, Beguiristain, Hierro, Alkorta...
Casi todos cayeron en la nueva moda que buscaba la fortuna en un Mundial en el cual, el paso de los españoles fue bastante discreto. Incluso el fisioterapeua Senén Cortegoso se dejó una perilla para no fallar a sus compañeros.

Claro que España no sería la única selección en estar a la moda mundialista. Algunos futbolistas de otros equipos también poblaron de pelos su barbilla, aunque ninguna fue tan prominente como la del estadounidense Alexi Lalas.

¿Os acordáis de Manolo Sánchez?. Aquel mítico delantero rojiblanco ya portó perilla en la Copa del Mundo de Italia 90. Aún así, al extremeño no le dio tanta suerte, puesto que durante aquel torneo solamente tendría una aparición, y posteriormente no disputaría ni un minuto más.

La dichosa moda siguió más allá de la competición intercontinental. De hecho, hombres como Rafael Alkorta nos sorprendieron con una extraña evolución "perillesca". El bilbaíno llegó a mostrarnos una especie de "frenazo" en medio de su barbilla, moda que también quiso seguir su compañero Alkiza.
No hay que olvidarse de otros futbolistas que, pese a no acudir a USA 94, estuvieron a la moda en cuanto a este look tan típico de la década. Amavisca, Sánchez Jara, Salillas, Karpin, Manjarín, Vizcaíno... Todos ellos también llegaron a dejarse perilla.

La propuesta de Guardiola triunfó entre los demás componentes de la selección española. 

- Algunos jugadores, unos por pasar de todo y otros por no poder, no le siguieron el rollo a Guardiola. No recuerdo ver a Jorge Otero con perilla, y tampoco a Julen Guerrero, aunque este más bien era barbilampiño.

Muchos otros se negaron a dejar de lucir su inseparable bigote, pero aquella moda arrasó entre mediados y finales de los noventa. Como toda moda, ésta llegó a su final, aunque bien es cierto que hemos seguido viendo perillas incluso en la actualidad. Cuando actualmente lo más normal es ver barbas pobladas, algunos jugadores como Roque Mesa o Samu Castillejo no se han cortado ni un pelo para resucitar esa moda ya tan lejana. Está claro que a la selección española no le vino de perilla aquella obra peluquera.

martes, 3 de abril de 2018

¿Te acuerdas del gol de Abreu?



- "¡Galetto... Silaaas, Montenegrooo, Silaaaaaaasss, Abreuuu... y es gol de Abreu, es gol de Abreu, es gol de Abreu...!. ¡¡¡Abreu!!!, ¡¡¡Abreuuuu!!!... ¡¡¡Aaaa-breu!!!". -Estas eran las palabras de asombro de uno de los locutores deportivos que más simpatía levantó más allá de la frontera argentina, Marcelo Araújo.

Muchos aún recordamos aquel cómico momento en el que el gran Abreu fallaría una ocasión cantada cuando militaba en las filas del San Lorenzo de Almagro compitiendo en uno de sus primeros partidos del histórico club de Gasómetro.
Ocurrió un domingo del 17 de noviembre de 1996, en un duelo argentino del Torneo de Apertura celebrado en El Monumental. River Plate y San Lorenzo medían sus fuerzas en un choque que acabaría con victoria por 4-0 a favor de los "Millonarios".

Entre aquellos futbolistas encontramos a día de hoy muchos nombres conocidos dentro del fútbol español: Germán Burgos, Ayala, Sorín, Solari, Carlos Aimar, Manusovich, Basavilbaso, Ruggeri... y como no, el bueno de Abreu.

Washington Sebastián Abreu Gallo nació el 17 de octubre de 1976 en Minas, Lavalleja (Uruguay). Este delantero defendió infinitos clubes a lo largo de su carrera, llegando a jugar en Brasil, Argentina, México, Israel. El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile...
Pero aquel gol errado le permitió jugar también en España, y es que gracias a ese fallo pudimos conocerle a través de las cámaras de Canal Plus, donde los chicos de "El Día Después" no se cortaron en hacer mofa de la embarazosa situación del delantero.

Precisamente, justo después de jugar para el San Lorenzo de Almagro, Abreu llegaría a España en 1998, donde primero representaría al Deportivo de La Coruña y después a la Real Sociedad. En ambas escuadras dejaría su sello goleador.

Otros clubes conocidos para los que jugó el charrúa fueron el Botafogo, Nacional, Grémio, Rosario Central y River Plate. Sí, el "Loco" también jugaría para el equipo que se aliviaría con su fallo en aquel enfrentamiento con sabor argentino.

Abreu sacó de quicio a uno de los comentaristas más recordados de la televisión argentina. Marcelo Araújo no salía de su asombro al observar como el uruguayo desbarataba una buena ocasión para el conjunto de Almagro.
Combinando una buena jugada con los Galetto, Silas y Montenegro, el alocado ariete consiguió zafarse de la zaga de River, pero cuando muchos se levantaban de su butaca... ¡oh no!, el atacante se resbalaba de forma graciosa y no acabó por materializar el clarísimo gol.

¡¡¡Aaaa-breu!!!. Así acababa la jugada del "Loco", con un comentarista que parecía regañarle ese tremendo fallo en el Estadio Monumental. En pocos días, la imagen del fallo de Abreu daría la vuelta al mundo, aunque bien es cierto que la forma de retransmitir la jugada tuvo bastante mérito.

Cosas del destino, Abreu jugaría para River y sí conseguiría hacerle gol al San Lorenzo.

- Y mira que Abreu tendría algún fallo más que otro a lo largo de su carrera, y algunos bastante clamorosos. Pero ninguno despertó tantas carcajadas como aquel que le valió para darse a conocer, al que muchos conocen como "El no gol de Abreu".

Pero el uruguayo no es conocido solamente por su fallo. Como ya he dicho, Sebastián ha representado a muchísimos equipos, hasta el punto de batir un récord Guiness.
Y goles habrá fallado, pero también los ha sabido meter. Con la selección de Uruguay convirtió 26, mientras que a lo largo de su trayectoria a nivel de clubes ha hecho más o menos 320 tantos. No está mal, ¿eh?.

Las casualidades de la vida le llevaron a jugar para el River Plate, e incluso tuvo que medirse a su antiguo club para encima hacerle un gol. Claro que muchos se quedan con las anécdotas graciosas, y es por ello que si nos hablan de un River-San Lorenzo, a la mayoría nos vendrá el clamoroso fallo de Abreu, ese que le hizo tan famoso por todo el mundo, el que verán a continuación una vez más:


sábado, 31 de marzo de 2018

El personaje: Julio Maldonado "Maldini".



- Le llaman "Maldini", como ese poderoso central italiano que por siempre figurará como uno de los mejores defensas de la historia. Seguro que este periodista podría descubrirnos más datos, incluso decirnos donde vive.

Su nombre real es Julio Maldonado García, es de Leganés y es un "sabelotodo" del balompié, un computador con patas que lleva en su cabeza millones de datos sobre fútbol internacional, aunque a veces le falle un poco el sistema en la base de datos nacionales.
Le conocimos durante la década de los noventa, cuando formaba parte del equipo profesional de Canal Plus, aunque también ha trabajado en la radio para otras potentes empresas como la Cope o la SER.

A mi me parece un tipo admirable, aunque reconozco que durante sus retransmisiones me chirriaba bastante escuchar su voz y la de Raúl Ruiz Benito, totalmente idénticas. No sabías quién era quien hasta que el sabio balompédico nos soltaba alguna de sus lecciones deportivas.

Sobre el fútbol internacional es muy sabio, sí. Todo el mundo tiene fallos, y yo recuerdo que le pude sacar uno durante una retransmisión de la Eurocopa de Austria-Suiza. Si no me equivoco, creo que fue durante un Polonia-Austria.
En las filas polacas destacaba un brasileño nacionalizado llamado Roger Guerreiro. Pues bien, el señor Maldini supo decirnos que este jugador había jugado en equipos como el Corinthians, Flamengo o Legia Varsovia. Casi nos cuenta su vida que tal y que cual, pero al gran conocedor del fútbol se le escapó un pequeño ápice...

Roger había conseguido un ascenso a Primera con el Celta en 2005. Me llamó la atención que casi nos contase que vive en tal calle, de tal piso con tal número de teléfono y no citase a un equipo de nuestra liga en el que el "brasipolaco" había jugado, por no hablar de su reconversión a extremo izquierda, pues durante su etapa en Vigo jugó como lateral.

Está muy bien eso de que el jugador era muy versátil y correoso, pero ahí me fallaste, amigo. Esa es otra, la manía de sus descripciones narrativas. Supongo que serán cosas del directo, pero parece que para este hombre todos los jugadores eran correosos y versátiles, en eso se repetía más que el chorizo.

Por lo demás no le saco ni un pero. Es más, a mi también me gusta el fútbol internacional, escribo sobre jugadores orientales, escandinavos, balcánicos y norteamericanos, entre otros, y reconozco que más de una vez el cerebro nos pega chispazo y manejando en el tarro tantos nombres es posible que a veces cometamos errores.
No es tarea fácil saber tanto de fútbol, y menos mamarse un taco de partidos como lo ha debido hacer Maldini. Más de una vez nos ha descubierto su casa, plagada de antenas y vídeos con infinitos partidos que se ha estado tragando en sus ratos de ocio.

Este es el sueño de todo futbolero, contar con una videoteca tan extensa.

- El tío es una máquina, todo un friki del fútbol al que entiendo perfectamente. Este deporte es como una enfermedad que, o puede acabar contigo, o bien te acaba seduciendo como la rubia más llamativa que entra en el bar.

Está claro que Maldini ha sido seducido por los encantos del olor a hierba recién regada. Ojalá contásemos con más profesionales del fútbol como él, pues para comentar partidos hacen falta periodistas que nos descubran cosillas, y este madrileño nos enseña lo que sabe... que no es poco. Ahora incluso cuenta con un espacio propio, "Fiebre Maldini". Su popularidad subió como la espuma desde que tuvo sus primeras apariciones en Canal+. Ahí se empezó a ganar el pan.

jueves, 29 de marzo de 2018

De moda: Botas de colores.



- Blancas, rojas, amarillas, verdes, azules, naranjas, violetas... y hasta botas de color rosa se han llegado a poner de moda en el coqueto mundo del balompié. Ya las hay hasta multicolores, e incluso las hay con un pie de cada color.

Este último apunte me recuerda cuando éramos jóvenes y jugábamos al fútbol en torneos amateur. ¿Quién no reconoce haber cambiado la zapatilla izquierda o derecha con el compañero para lucir una de cada color?. En mi barrio se tomó incluso por costumbre.
Por entonces no jugábamos bajo la influencia de las botas de colores. Antes eran todas negras, de una marca u otra, pero todas negras. Adidas, Nike, Umbro, Joma, Puma, Reebok,... Recuerdo que mis primeras botas reglamentarias eran de la marca Cejudo, las típicas de clase obrera, por así llamarlo.

Juraría que en el Mundial de Italia aún no se llevaba aquella moda que empezaría a surgir a mediados de los noventa. En la Copa del Mundo de USA 94 ya se pudo ver a los escasos futbolistas que querían dar la nota con las botas blancas de marras.

Seguro que recordáis quien fue el impulsor de la moda en nuestra Liga Española. Alfonso Pérez Muñoz, ese es el hombre que dio nombre al estadio del Getafe C.F. y que figura como el primer español que se atrevió a llevar botas de diferente color al que estábamos acostumbrados.
A finales de los noventa y jugando en el Real Betis, el madrileño nos sorprendió con unas botas de color blanco que pronto derivarían en una moda viral. Los más tradicionales aún se resistían a deshacerse de sus clásicas botas, pero pronto eso cambiaría.

Como aficionado del Celta que soy, me acuerdo que en el equipo vigués hubo un grandísimo jugador que se resistió por norma a este cambio. Mientras los Mostovoi, Karpin, Salgado y otros ya estrenaban sus botas de colores, el brasileño se mostró reacio a cambiar sus botas negras.

Poco a poco fueron cayendo más futbolistas en la moda multicolor, e incluso muchos querían combinar los colores de sus botas con los del equipo al que defendían. Alfonso pasó de ser el raro de la competición en su momento, pero llegó un punto en el que el rarito de clase sería quien no luciese un calzado de color, y cuanto más original mejor.

Dicen que algún entrenador le sugirió al delantero que cambiase sus botas, pero parece que éste hizo caso omiso a las instrucciones de su preparador. Alfonso seguiría haciendo goles con sus botas blancas y otros jugadores fueron probando matados por la curiosidad.
Pregunta de examen: ¿Cuál fue la marca que introdujo las botas de colores en nuestra liga?. -Y la respuesta es Joma. Sí, la marca española era la que figuraba en los pies del atacante getafense, y en poco tiempo se atreverían las demás marcas deportivas.

Alfonso Pérez fue quien nos mostró que las botas no siempre tendrían por qué ser negras.

- Ahora ya nos hemos acostumbrado, que remedio. Hasta estamos viendo diferentes tipos de bota, siendo la gran revelación el botín tobillero con sabor añejo, pues esa clase de calzado es el que usaban los jugadores en los albores del fútbol.

Mezcla vintage a todo color, eso es lo que se lleva hoy día. Cualquier día nos sorprenden con unas botas luminosas, con sus bombillas y todo. Es cuestión de imaginar, como lo hicieron los jefazos de Joma para convencer a los futbolistas más atrevidos. Ellos fueron quienes cambiaron el fútbol y jubilaron aquellas clásicas botas con las que hacían goles futbolistas como Maradona, Pelé, George Best, Platini y hasta el propio Iniesta en sus inicios.

miércoles, 28 de marzo de 2018

¿Te acuerdas de la pelea discotequera entre Kily González y Lizarazu?



- Domingo 10:24 A.M., San Mamés, en un after llamado "Sensations". El "Rulas" y su banda están bailando su música maquinera tranquilamente cuando la "Jenny" y la "Vane" se lían a tortazos ante casi un centenar de zombies allí presentes.
Tirones de pelos, agarrones, insultos... "¡Eres una p..., me has querido quitar al `Cholas´!". "¡Toma z...., ese pavo es mío!". Todos se ven involucrados en la movida fiestera: Jony, "Willy", Jaro, "Piru", "Chewy", "Rulas", "Cholas"...

Eso pareció aquella trifulca al más puro estilo "choni", protagonizada por Bixente Lizarazu y Kily González, jugadores del Athletic de Bilbao y Real Zaragoza respectivamente. Bueno, al menos Kily se asemeja mucho al típico nombre discotequero.

Ocurrió en San Mamés (Bilbao), el 9 de marzo de 1997. El Zaragoza de Luis Costa visitaba La Catedral para medirse ante el Athletic de Luis Fernández. Prados García sería el juez de otro bochornoso combate "LFPero" de aquellos lejanos años noventa.

La verdad es que al partido no le faltó intensidad. Primero se adelanta el conjunto maño por medio de Poyet, luego empataría Etxeberria para los vascos, once minutos antes de que Karanka hiciera el segundo de los rojiblancos.
Fue un partido en el que no falló la discordia, pues incluso el guardameta zaragocista Konrad tendría que retirarse del campo al ser alcanzado por un petardo que casi le dejaría ciego. Algún aficionado rojiblanco lanzaría el cohete que impactó en el rostro de un portero austriaco que poca culpa tenía entre las diferencias de unas y otras hinchadas.

Pero la nota simpática de la jornada llegaría en el minuto 39 de aquel ajetreado primer tiempo. El vasco-francés Lizarazu protegía su área ante la presión del argentino Kily González, quien dejaría un recadito al rojiblanco para que empezase la movida post-fiestera.

Fue una pelea antológica, digna de los vikingos más fuertes y bravos. Ambos futbolistas parecían dos alocadas chonis discotequeras que se agredían la una a la otra a base de tirones de pelo, arañazos, manotazos y agarrones muy tirantes.
No tardaron en aparecer el resto de compañeros de uno y otro equipo para tratar de calmar el lamentable espectáculo. La cosa parecía ir de menos a más, mediante toques femeninos pero con una mezcla de "vale-tudo".

Prados García no dudó a la hora de actuar. La "Jessy" y la "Saray" abandonarían la pista de baile al ser merecidamente expulsadas, aunque más que por la pelea, yo les hubiera expulsado por la lamentable forma de arrearse. Bueno, al menos nos hizo reír a algunos pese a que en principio son cosas para tomárselas a coña.

El Mundo Deportivo publicaba al día siguiente el tipo de sanción al que se enfrentaban Kily y Bixente.

- Athletic y Zaragoza afrontarían el resto del encuentro con diez jugadores por equipo. El partido, por fortuna, no nos descubriría otros desagradables incidentes y sería el fútbol el único protagonista, dando final a este disputado partido que acabaría con empate a dos por el segundo tanto del zaragocista Poyet. Quien abrió el partido, lo cerró (2-2).

Evidentemente, el Comité actuaría en consecuencia de los actos acontecidos en el viejo San Mamés. El campo sería cerrado en las próximas visitas y a los protagonistas de la penosa reyerta les caería cuatro partidos de sanción a cada uno.

Lo que sí habría que lamentar sería el petardazo al bueno de Otto Konrad, quien tuvo que ser tratado por las lesiones del arma pirotécnico. Ese tipo de violencia sí que no me hace ninguna gracia, sea la afición que sea.
Yo prefiero quedarme con el recuerdo de la movida discotequera entre el "Kily Malote" y el "Xente Chungote". Pasarían años hasta volver a ver una tangana tan cómica como la que nos ofrecieron Diogo y Luis Fabiano, casi a la altura de la de nuestros protagonistas de hoy.

Para que la "fiestuki" aquella no quede en el olvido, a continuación os muestro el vídeo "to chungo" de aquel domingo de resacón.


El personaje: Miguel Ángel Román.

- Este profesional en letras mayúsculas suele decir: "Hoy he venido aquí como presidente del club de fans de Iago Aspas" . Pues y...